Nosotros

Un pedazo de Guatemala con origen y con gente

KIOSA es una marca guatemalteca que lleva dos productos del altiplano al resto del país: sal negra de Sacapulas, Quiché, y café molido de las regiones altas de Guatemala.

No tenemos finca ni salinas propias, y no lo escondemos.

Compramos a las familias que ya hacían este trabajo —los salineros del Río Negro y los pequeños caficultores de la montaña— y nos encargamos de que su producto llegue tostado, empacado y con su origen escrito en la etiqueta.

Cómo nació la marca

Una sal con un solo origen, y un café que viaja

KIOSA nació en Sacapulas, Quiché. De ahí vienen el nombre, el símbolo y la sal que le dio origen a todo. Con el café decidimos algo distinto desde el principio: en lugar de atarlo a un solo lugar, ir a buscar el mejor de cada región.

La sal · un solo origen

Sacapulas, desde hace siglos

Lo que no se mueve de Sacapulas es la sal negra. Las familias del pueblo recogen el agua salada del Río Negro y la evaporan en vasijas de barro sobre fuego de leña. De ahí salen su color y su sabor mineral, un poco ahumado. Esa sal terminó siendo el corazón de la marca.

El café · por ediciones

De la montaña que lo produce

Hoy el café viene de Nebaj, en el Triángulo Ixil. Muy pronto llegan San Antonio Huista, en Huehuetenango, y un café del propio valle de Sacapulas. Cada lote es una edición distinta y la etiqueta dice de qué montaña salió. Cuando se acaba, el siguiente puede venir de otro lado — y también lo decimos.

Más que una taza

Detrás de cada libra hay manos con nombre

KIOSA no es solo café y sal. Es la gente que lo trabaja y el lugar del que viene: familias que llevan generaciones sacando sal del Río Negro, y caficultores que suben a su montaña cada cosecha. Ese trabajo casi nunca sale del altiplano, y cuando sale, suele ir sin nombre. Nosotros queremos que llegue con él.

La marca también junta dos historias nuestras. KIOSA nació entre dos familias —las nuestras— con orígenes distintos, costumbres distintas y formas distintas de ver el trabajo. En vez de escoger una, las unimos.

“Dos mundos que se volvieron uno.”

Por eso no vendemos un producto gourmet. Vendemos un pedazo de Guatemala con origen y con gente, para que alguien en cualquier rincón del país abra una bolsa y llegue, por un momento, al valle y a las manos que la hicieron.

El símbolo

La huella del valle

El sello de KIOSA no es un adorno: es el mapa del valle donde empezó todo. Las líneas son las curvas de nivel del valle de Sacapulas, dibujadas de modo que parecen una huella dactilar. El espacio que las parte al medio es el Río Negro, el mismo del que sale la sal. Y al centro hay una estrella de ocho puntas: un grano de sal.

  1. 01

    Una huella

    Ningún otro valle tiene estas curvas. Es identidad, no decoración: nadie más puede usar este símbolo sin estar hablando de Sacapulas.

  2. 02

    Un mapa

    El relieve real del valle, visto desde arriba, con su río cruzándolo.

  3. 03

    Un grano de café

    Por la hendidura que lo parte al medio.

  • Negro por la sal y por la tierra.
  • Oro por lo que vale el trabajo que hay detrás.

Misión

Dignificar el trabajo de los productores de Sacapulas y de las regiones altas de Guatemala, llevando su sal y su café al resto del país con el origen escrito y a un precio que respete a quien los produce.

No inventamos un producto: le abrimos mercado a uno que ya existía y que casi nadie fuera del altiplano había probado.

Visión

Ser la marca que hizo que Guatemala conociera a Sacapulas.

Que cuando alguien oiga “Sacapulas” piense en su sal, como piensa en café cuando oye “Huehuetenango”. Y que el camino se pueda medir, no solo contar: que nuestros lotes lleguen a 85 puntos o más en la escala SCA, y que los caficultores con los que trabajamos compitan en la Taza de Excelencia.

En qué creemos

Cuatro cosas que no negociamos

  • Origen verdadero

    Cada etiqueta dice de dónde salió el lote. Cuando cambiamos de región, lo decimos; no vendemos “café de Guatemala” a secas.

  • Lotes pequeños

    Tostamos y empacamos en cantidades que podemos revisar una por una.

  • Nada industrial donde no hace falta

    La sal se sigue haciendo con barro y leña, como siempre. No pretendemos mejorar un proceso que lleva siglos funcionando.

  • El trabajo primero

    La marca existe porque alguien más ya hacía bien este trabajo. Nosotros ponemos la bolsa, la etiqueta y el camino al cliente.

Abre una bolsa y llega al valle